Cuando el retargeting se convierte en obsesión

El retargeting es una forma de publicidad que muestra los anuncios en las páginas web en función del comportamiento de navegación anterior del usuario. Es decir, si visitas una página web y ojeas sus productos (sin necesidad de finalizar el proceso de compra), verás anuncios de esa marca (de ése u otros productos, en función de lo elaborada que esté la estrategia) en los banners de numerosas páginas.

La idea me gusta: si un usuario ha mostrado interés por un determinado producto, la probabilidad de que haga click en el banner y finalice el proceso de compra es mayor, porque ya se presupone un interés. Hasta ahí genial, especialmente desde el punto de vista del Marketing.

Pero como usuario, mi experiencia está siendo bien distinta.

A primeros de mes, estuve pensando en comprar unas sábanas. Para hacerme una idea de lo que podía comprar, visité varias tiendas online, entre ellas La Redoute. Y que conste que, a priori, no tengo nada en contra de la tienda. Ahora les tengo manía, pero por su estrategia online.

Entré en su página web, visité varias páginas, vi el catálogo y cerré la página. Horas después comprobé cómo me aparecían banners de La Redoute (en concreto, de su producto “sábanas”) en numerosas páginas web. Hasta ahí todo genial: me encanta, como marketiniana, experimentar un poco de mi propia medicina. Aunque, eso sí, he de confesar que nunca hice click en los banners que me han estado mostrando durante quince días. ¿Cuál es el problema? Pues que la estrategia de retargeting ha llegado a mi correo. Y ahora, que ya he comprado las sábanas, no me interesan sus productos.

La Redoute tiene mis datos porque hace años (cinco, siete, diez… no me acuerdo de cuándo fue) me registré para recibir sus novedades. En todo este tiempo he recibido muy pocos e-mails (¿uno al año, dos?): bastaba con eliminarlo, y fin del problema. ¿Y ahora? Os presento a mi bandeja de entrada:

Por lo que parece, debí visitar la página el 1 de agosto. Desde entonces, he recibido 9 e-mails de La Redoute, comunicándome diferentes ofertas: muchos de ellos se centran en “hogar”, que es lo que estuve mirando, así que los han personalizado a mis intereses. Eso me sigue gustando. Pero ¿5 e-mails en 5 días? ¿A las 4:32?

El que más gracia me hizo fue el del 18 de agosto, con asunto “Soledad, te pedimos disculpas”. Lo abrí porque me pareció un asunto genial, pensé que se habrían dado cuenta del Spam que me estaban haciendo. Éste es el mail:

… encima con cachondeo. Yo que estaba empezando a hartarme de la empresa, y van ellos y se ríen: “Hemos sido víctimas de nuestro éxito…”. Que conste que este tipo de mensajes en el fondo me gustan, pero no creo que La Redoute tenga unas ventas como para ser víctimas de su éxito. Y hablo desde el profundo desconocimiento de las ventas online de esta empresa: quizás venden mucho más de lo que yo creía.

Total que dije: voy a darme de baja y que me dejen en paz. Pues el procedimiento no es de los sencillos, de los de “haz click aquí” y punto. Desde el mail te remiten a esta página, donde no te das de baja, sino que ¡¡te suscribes a la newsletter!! Y luego, si te lees la letra pequeña, ves que para cancelar tu suscripción tienes que escribir una carta o mail.

Lo he hecho: acabo de escribirles el e-mail solicitando la cancelación. Esperemos que, a pesar de no recordar mi código de cliente, me hagan caso 🙂

Esta es mi experiencia con el retargeting: para mí se ha convertido en Spam. Una visita a una página web ha derivado en cientos de impactos en banners y una serie de comunicaciones por email, durante más de 20 días. Mi percepción de la empresa ha caído en picado por su insistencia en que visite su página. Y no se ha convertido en una compra. Ni creo que lo sea en un futuro.

El retargeting me gusta, pero con moderación. Por ejemplo, limitado en el tiempo: mostrar los banners una semana, y si no se produce ningún click, dar al cliente por perdido. Enviar algún e-mail si se tienen sus datos (como era mi caso), pero nunca una comunicación al día, cuando los primeros 4 e-mails no se han convertido tampoco en una compra. Creo que en casos así hay que “saber perder”. Sí, mostrar tu publicidad y recordar al posible futuro cliente que tienes un producto que le interesa. Pero también asumir que a lo mejor no te lo va a comprar: que tal vez visitó otra tienda y allí sí adquirió el producto. Otra vez será.

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7 pensamientos en “Cuando el retargeting se convierte en obsesión

  1. Me gusta todo el hilo de la reflexión!

    Duda: ¿Cómo asocian tu Mail a tu visita de navegador? La cookie no le da esa info, a priori su campaña de mailing podría ser independiente, pero me imagino que sí se puede cotejar. ¿Sabes cómo?

    Pedro

    • Gracias 😉

      Pues no lo sé, supongo que habrán contratado a una nueva persona para dirigir el departamento de marketing, y como no tiene nada mejor que hacer ha rescatado la base de datos y se dedica a enviar mails… Pero vamos, borrar los mails de La Redoute ha entrado a formar parte de mi rutina diaria 😉

      De todas maneras investigaré si hay alguna manera de relacionar historial y e-mail……:)

  2. Hola Sol:

    Llevo más de media docena de e-mails enviados a la dirección de lopd de La Redoutte pidiéndoles que dejen de enviarme e-mails con publicidad tal y como indican en su web. He proporcionado el número de cliente. He enviado también un par de mails a Atención al Cliente. Sigo recibiendo mails a razón de uno o dos por día.

    Imagino que esto es denunciable pero sabes a dónde debería dirigirme?

    Gracias,

    Idoia

    • ¡Hola Idoia!

      Me tranquiliza saber que no soy la única… Yo antes no recibía mails (o muy muy pocos) y ahora de repente son casi todos los días. Un incordio 😉 La verdad es que yo sólo he enviado un mail para darme de baja y sigo recibiéndolos, pero en tu caso, si has indicado todo lo que piden, deberían proceder a la cancelación.

      Supongo que para este tipo de quejas tendrás que acudir a la Agencia Española de Protección de Datos (se trata de una vulnerabilidad porque tú has solicitado la cancelación: están obligados por ley a darte de baja).

      Mira este enlace: http://www.samuelparra.com/como-denunciar/ y pregunta al autor qué puedes hacer: por lo que he visto está informando a mucha gente sobre cómo actuar en estos casos.

      Ya me contarás si lo consigues 🙂

      Un saludo

    • Hola de nuevo 😉

      Casualmente acabo de recibir la respuesta a mi solicitud de baja: efectivamente, recibieron mi e-mail y ya no me van a enviar más.

      En mi caso yo sólo lo envié una vez: revisa si cuando les has escrito incluyes todos los datos (asunto del mail, dirección correcta (lopd@laredoute.es) y las frases “no quiero recibir publicidad de La Redoute” y “No quiero recibir publicidad de otras empresas”.

      De todas formas a lo mejor en el tiempo entre que lo tramitan hasta que finalmente te dan de baja has podido estar recibiendo e-mails.

      Espero que se solucione pronto 🙂

      Un saludo!

  3. Gracias por la información, Sol.

    Ayer recibí un mail y parece que van a dejar de enviarme publicidad. A ver si es verdad….

    Saludos!

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