Y el asesino es…

Con el falso fallecimiento hoy de Manu Leguineche, son ya muchos (demasiados) los casos de famosos a los que se ha “asesinado” desde esta red social: Morgan Freeman, Johnny Deep, Jackie Chan, Russel Crowe, Miley Cyrus, Matt Damon, Tom Hanks, Lindsay Lohan, Taylor Launter… Ahora las críticas caen sobre Twitter y su poder de difusión de noticias que no son veraces.

Quiero romper una lanza a favor de esta red. Hace unas semanas publiqué un post hablando de este tema, de cómo Twitter, al apostar por la inmediatez y la rápida difusión de sus contenidos, deja de lado muchas veces la veracidad.

Pero hay que tener en cuenta las circunstancias. En el post al que he hecho referencia, contaba que se había producido un incendio en un museo de Ciudad de Mexico, y el primer tweet al respecto mostraba una imagen del edificio y una columna de humo. Por lo tanto, se partía de la base de una imagen real, aunque luego resultó que la columna de humo no procedía de un incendio.

Hoy, en el “caso Leguineche”, ha pasado algo similar: la noticia se ha empezado a extender a partir de un pantallazo de la web de El Norte de Castilla (@1001Medios), en la que se publicaba el fallecimiento del periodista. Había una imagen y una fuente periodística acreditando el valor del tweet.

A los pocos minutos, otros periódicos digitales como ABC o Diario Vasco se hacían eco de la noticia.

Por eso creo que la responsabilidad en estos casos no recae tanto en Twitter como en los medios de comunicación, que son los que gozan de credibilidad. Cuando vemos que se ha publicado un tweet impactante, los usuarios acudimos a las verdaderas fuentes de información (en este caso, las páginas web de los periódicos), a contrastar las noticias: si ellos las publican, asumimos que serán verdad. Y más cuando el director de uno de los principales diarios del país publica un tweet dando el pésame al periodista.

A mí la noticia me llegó procedente de lo que yo considero (¿consideraba?) una fuente: el pedroj_ramirez:

Si, como parece, el diario se hizo eco de los rumores de Twitter, debe asumir su responsabilidad en este caso, porque publicarlo en su web sin haberlo contrastado es un error grave. No se puede publicar una noticia basándose en lo que se dice en las redes sociales. Las redes no son agencias de información, y sus usuarios no tienen acreditada su credibilidad. Además, como bien señala el periodista de ABC @PabloAlcala, muchos no nos habíamos enterado de que la noticia se había publicado en El Norte de Castilla hasta que se hizo pública la confusión.

Un caso distinto fue el de la “muerte” de Morgan Freeman, ya que el rumor nació por un supuesto tweet de la CNN (@CNN: Breaking News: actor Morgan Freeman has passed away in his Burbank home). Sin embargo, la cadena aseguró que ellos no habían publicado ese tweet, y que se trataba de un engaño (@CNN: CNN did not report Morgan Freeman death. Rumor is false. CNN will aggressively investigate this hoax). Y algo similar ocurrió con el rumor de la muerte de Johnny Deep en un accidente de tráfico.

De todas maneras, los usuarios de Twitter no quedamos exentos de responsabilidad. Yo misma, cuando leí el retweet del pésame de Pedro J, pude haberlo retweeteado y contribuido a difundir el rumor. Por lo tanto, todos, periodistas y usuarios, debemos contrastar las informaciones de este tipo antes de pulsar “retweet”.

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